lunes, 21 de enero de 2019

La rana cara de niño (Agalychnis dacnicolor)

El canal de riego frente a mi casa esta seco durante todo el año, pues lleva décadas de deterioro y abandono, lo cual lo ha hecho inutilizable, y con la urbanización, realmente innecesario; sin embargo, cada año, en temporada de lluvias, ese canal se llena de vida durante un par de meses, trayendo consigo a uno de los mas hermosos animales de mi ciudad.

Cada temporada, el canal de riego se llena de miles de renacuajos mientras el canto de sus padres resuena al anochecer, son las ranas cara de niño, las cuales antes solían abundar y verse todo el año, pero ahora es muy difícil encontrar fuera de temporada, y para colmo, suelen verse atropelladas en la calle continuamente.


De un color verde brillante con manchas blancas, y unos ojos negros con puntos dorados que recuerdan a una noche estrellada, las ranas cara de niño son unas ranas arbolicolas que han despertado la fascinación en mi desde niño, y probablemente las ranas con las que más he tenido contacto en mi vida.

Tome 30 renacuajos y los crié en un acuario a base de alimento en escamas para peces, y a los 15 días más o menos ya tenia 30 hermosas ranitas, de las cuales 27 fueron liberadas en un parque cercano y 3 se quedaron conmigo.

El canal de riego fue limpiado para evitar desbordamientos, lo cual acabo con el resto de renacuajos, pero al menos 30 de ellos lograron sobrevivir.


Con el paso del tiempo, mi hermana fue a hacer las labores de limpieza en un jardín de niños donde estudia mi sobrino, y regresó con dos pequeñas ranas más, las cuales iban a matar por que según la gente ignorante "echan leche", con eso ya tenía 5; días después, mientras limpiaba la maleza, encontré a una muy pequeña vagando junto a mi cisterna, y como ya había comenzado el invierno decidí adoptarla, por lo que ahora tengo 6 ejemplares.



A pesar de ser color verde, esta rana cambia de color para camuflarse a tonos mas oscuros, desde verdes y azules, hasta cafés o negros; he notado que en el día se ponen cafés y duermen, pero en la noche que están despiertas toman un color verde claro muy bonito.


El terrario para mantenerlas es bastante amplio, pero tendré que conseguir uno mayor a futuro, pues estás ranas llegan a rondar los 15 cm; cuenta con ramas para que puedan subir debido a su naturaleza arboricola, un pequeño trasto de agua y varias plantas y musgos que mantienen la humedad


La alimentación base son grillos y cucarachas, pero debido al invierno y la escasés de ellos, junto a la carencia de tiendas que me vendan alimento vivo en mi ciudad, las he llevado desde finales de noviembre a base de tenebrio, un gusano de la harina.

Y bien, espero que estas pequeñas vivan muchos años conmigo, por el momento están creciendo grandes y gordas.


miércoles, 9 de enero de 2019

Un nuevo hogar para las orquídeas y bromeliáceas

hace tiempo me gustaba mucho coleccionar orquídeas, pero el clima en mi ciudad, demasiado caluroso y seco, me volvía imposible la tarea, por lo cual regalé la mayoría a mi hermana que vive en otra ciudad, sin embargo, las ganas de tener en mi propia casa nunca se me quitaron, y poco a poco pensé en como adaptarles un espacio al interior.

Con el paso de los meses, desde febrero del año pasado he comprado esquejes de orquídeas a conocidos, así como obtenido algunos como regalo de amigos y familiares, y siendo imposible tenerlas al exterior tuve la idea más demente posible: hacerles un hogar en mi propio cuarto.




La mayoría de orquídeas obtenidas eran solo esquejes y pseudobulbos, los cuales perdieron las hojas y cuyos dueños ya no querían, así que los pedí amablemente y no dudaron en obsequiármelos.

Tras esto, tome hilo de pescar y fui atándolos con fuerza a troncos secos previamente sumergidos en agua por 24 horas, para luego poner argollas de alambre tras de ellos y colgarlos en clavos de una pulgada.




Y este fue el resultado:


Finalmente, en el caso de una Epidendrum terrestre y una sin identificar que me dieron en maceta y se han dado bien no hice más que subirlas a una repisa hecha con viejos guacales de fruta, donde también conservo tillandsias y otras bromeliáceas.






Adicionalmente con más huacales, hice este pequeño mueble, donde he puesto algunas plantas de interior junto con bromeliáceas.



Sobre los cuidados de las orquídeas, les basta con que riegue dos veces al día con un atomizador hasta empaparlas bien, en cuanto a las bromeliáceas, están en pequeños canastos con corteza seca como sustrato meramente para sostenerlas, y son regadas dos veces a la semana por medio de atomizador.



lunes, 7 de enero de 2019

Maquech, una hermosa leyenda maya

El 24 de diciembre del año 2018 pasamos la navidad en la casa de mi cuñado, una bonita vivienda rural en el poblado de Zapoapa, perteneciente al municipio de Taxco de Alarcón en Guerrero, México, y mientras su madre preparaba la leña para calentar el almuerzo, un pequeño e inusual amigo hizo acto de presencia.



Se trataba de un insecto coleóptero, de no mas de 5 cm de longitud que se hallaba prendido con sus seis pequeñas patitas a una rama seca a medio podrir, y sin pensarlo dos veces, mi pequeño sobrino lo tomo con sus manitas y me preguntó que era, a lo que respondí: es un escarabajo.

Entre mi colección de mascotas figuran 5 tarántulas, dos escorpiones, un amblipigio, opiliones, cangrejos, gambas, y langostinos entre otros artrópodos, así que mi sobrino, quien me ayuda a cuidar de ellos, insistió en que el animal viniera a casa a vivir con nosotros.





El padre de mi cuñado, un agricultor del pueblo, aseguró que cada época de lluvias era fácil encontrarse con decenas de estos bichitos, a los que los niños solían llamar vaquitas y amarrar lazos para jugarlos con cochecitos cual ganado (no confundir con los que se atan con un cordón para hacerlos volar, según don Alfonso, estos ni siquiera vuelan), y que llegando la época seca prácticamente desaparecen, así que temiendo que esos escarabajos tuvieran un ciclo de vida corto, donde la larva vive bajo tierra y el adulto nace en lluvias, advertí a mi sobrino de que quizá no lo tendríamos por mucho tiempo, tras lo cual, siguió insistiendo en que lo lleváramos con nosotros.

Sin poder negarle a un niño de 6 años la ilusión de criar su primer artrópodo, tomé al animalito en un vaso de refresco desechable y lo traje a casa para luego dirigirme a internet, subir la foto y esperar en un grupo sobre artrópodos de México si alguien sabía de que especie se trataba; normalmente uno se encuentra bichos por todas partes sin darles importancia, pero ese día, mi sobrino sin saberlo hab´+ia salvado del fuego un tesoro cultural maya.


Se trataba de un escarabajo del género Zopherus, conocidos por las etnias mayas como maquech, un animal que es usado como prendedor vivo en el estado de Yucatán, especialmente la especie Zhopherus chilensis.


Ahora la pregunta era: ¿por que ponerle joyas a un insecto y usarlo como prendedor?, y tras buscar en internet encontré la respuesta (pongo todo exactamente como lo saqué de la fuente):

Esta es la leyenda de una bella princesa que tenía los cabellos como las alas de las golondrinas. Por eso se llamaba Cuzán, que es el nombre maya de este ave. Las historias de la belleza de Cuzán se contaban en todo el reino, más allá de los muros de la ciudad sagrada de Yaxchilán.
Cuzán era la hija preferida de Ahnú Dtundtunxcaán, el Gran Señor que se sumerge en el cielo. Era alegre y feliz, y su rostro brillaba como el sol cuando su padre ponía a sus pies lo más bello de sus tesoros de guerra. Cuando Cuzán tuvo edad para el matrimonio, su padre concertó la unión con el hijo del Halach Uinic de la gran ciudad de Nan Chan, el príncipe Ek Chapat, el futuro Señor del Reino. Cuzán aceptó la elección de su padre.
Un día, al regresar de la guerra, el rey envió los tesoros del botín a Cuzán. Cuando la princesa fue a la sala del Gran Palacio para agradecerle a su padre el rico presente, lo halló acompañado de un hermoso joven llamado Chalpol, Cabeza roja, porque su cabello era de color encendido. Sus almas quedaron atrapadas en un lazo de fuego.
El corazón desbocado de la princesa sólo hallaba sosiego en el nombre de Chalpol. Juraron no olvidarse nunca y se amaron con locura bajo la ceiba sagrada, donde los dioses escuchan las plegarias de los mortales. Todos en la ciudad sabían que Cuzán estaba prometida al príncipe Ek Chapat de la ciudad de Nan Chan. Por eso cuando el rey supo que Chalpol era el amante de su hija, ordenó que fuera sacrificado. Cuzán le suplicó que le perdonara la vida, pero todo fue en vano.
El día señalado Chalpol fue pintado de azul para la ceremonia del sacrificio. Hasta el atrio del templo llegaba el aroma del copal que se quemaba para expulsar los espíritus. Con los ojos llenos de lágrimas, Cuzán volvió a pedir a su padre que no lo sacrificara, prometiendo que jamás lo volvería a ver y que aceptaría con obediencia ser la esposa del príncipe de Nan Chan. Después de consultar con los sacerdotes, el Halach Uinic le perdonó la vida, bajo la única condición de que su hija se encerrara en sus habitaciones. Si salía, Chalpol sería sacrificado.
En la soledad de su alcoba, la princesa entró en la senda del misterio. En el silencio de la noche, fue llamada a presentarse ante el Halach Uinic. Cuando llegó a los patios del templo sus ojos buscaron los de su amado. Tembló al pensar que lo hubieran sacrificado. Le preguntó a su padre, quien sólo sonrió. Un hechicero se le acercó ofreciéndole un escarabajo y le dijo “Cuzán, aquí tienes a tu amado Chalpol. Tu padre le concedió la vida, pero me pidió que lo convirtiera en un insecto por haber tenido la osadía de amarte.
El mejor joyero del reino lo cubrió de piedras preciosas y le sujetó una de sus patitas con una cadenita de oro. Ella lo prendió a su pecho y le dijo: “Maquech, eres un hombre, escucha el latido de mi corazón, en él vivirás por siempre. He jurado a los dioses no olvidarte nunca”. “Maquech, los dioses no han conocido nunca un amor tan intenso y tan vivo como este que consume mi alma”. La princesa Cuzán y su amado Chalpol, convertido en Maquech, se amaron por encima de las leyes del tiempo, con un amor colmado de eternidad.

Tras este relato investigué un poco sobre la biologia del animalito, y según un docuymento en PDF de la UNAM, se alimentaban de madera en descomposición y hongos que habitan en ella, y tras obtener los datos necesarios, le preparé un  pequeño terrario usando dicha madera podrida como sustrato y algo de musgo del que se usa para el nacimiento, el cual suelo guardar año con año obsesivamente, al grado de juntarlo de los botes de basura del mercado.


Por la idea de liberarlo en época de lluvias decidimos no ponerle joyas, y aunque por ahora vive con nosotros, probablemente solo nos acompañe hasta la feria de febrero, donde espero colaborar con mi escuela y exponerlo así como su historia.

(El post y su contenido cuenta con información y fotografías propias y de terceros, créditos a sus respectivos autores)